Mi Hermano era Raro
Mi
Hermano era Raro
Escrito
por: Ritchmore Regum
Fecha:
28/6/2026
I
No
recuerdo claramente mi infancia, pero lo que sí me acuerdo es sobre cómo mi
hermano menor me ha llegado a incomodar más de una ocasión por sus extraños
comportamientos, los cuales, no sabría definir si pertenecían dentro de un
trastorno psicológico o él tenía algo más que desconocía.
Como
su hermana mayor, se supone que debó protegerlo, mencionaba mi madre cada vez
que yo quería recriminar a mi hermano por su extraña rutina de dejar el cadáver
rasguñado o mordisqueado de un tlacuache muerto o de cualquier animal en
descomposición dentro de mi cuarto y cerca de la puerta. Por lo visto, me ha
tocado tener una madre temblorosa, quien consentía a mi hermanito como si fuera
su cachorro; para evitar seguir discutiendo sobre el desesperante tema, opté
mejor por tirar esos animales muertos dentro de un contenedor de basura afuera.
Yo
le apodaba “el pulgoso” porque tenía un cabello café alborotado que le cubría
su frente y era cubierto por capas de caspa. A pesar de que era mi hermano
menor, su altura me rebasaba, haciéndome ver como una enana en comparación.
No
hubo un solo momento en mi vida en donde el pulgoso no me dejara sola, debería
estar agradecida ... Pero había un problema. ¡Él es mi hermano menor, no mi
papá! ¡Se supone que yo soy su hermana mayor, no él! Cada vez que yo salía de
mi universidad, él estaba ahí esperándome como si fuera mi guardaespaldas a
punto de escoltarme y protegerme de cualquier peligro, como si yo no fuera
capaz de hacerme valer por mí misma.
Mi
hermano no solía hablar mucho cuando regresábamos a casa caminando, pero ante
cualquier cosa que lo hacía sentir en peligro, él gruñe o grita como si
estuviera poseído para ahuyentar a quién sea que me estuviera viendo feo. Mi
cuerpo reemplazaba mi oxígeno con vergüenza cada vez que mi hermano arañaba a
un pobre transeúnte solamente porque preguntó la hora.
Cuando
estábamos en casa era peor, justo cuando encontraba un momento pacífico para
empezar mis estudios sobre la anatomía humana para mi carrera en medicina …
¡ARF
ARF ARARAF ARF! Era el sonido que mi hermano, junto con su husky hembra Naby,
hacían cada vez que las personas caminaban cerca en la entrada de nuestra casa.
Como si el pulgoso fuera otro perro de la casa en vez de una persona normal.
Como era de esperar, no podía contar con mi dócil pero cobarde madre en hacerlos
callar “Siempre tienen que ladrar, está en su naturaleza, hija mía”, ella
siempre me decía eso, como si mis notas y mi futuro parecían no importarle en
lo mínimo.
Un
día, invité a un compañero de mi salón para realizar un trabajo en equipo;
teníamos que hacer una presentación sobre la piel humana y sus posibles
reacciones alérgicas. Le había insistido en que sí lo podíamos hacer en su
casa, pero él me aclaró que estaban fumigando su casa, por lo que me resigné a
dejar que entrara a mi hogar, temiendo el peor escenario posible.
En
vez de que el pulgoso y Naby mordieran a mi amigo sin que la inútil de mi madre
intentara frenarlos. Para mí sorpresa, Naby no había ladrado cuando mi
compañero entró, solamente lo olió un poco y se dejó acariciar un poco por él …
Después solamente gateó hacia la puerta de mi hermano el Pulgoso y él abrió la
puerta para dejarla pasar. Mi compañero de equipo quiso conocer a mi hermano
menor, pero le mentí que se estaba bañando solo para que nos enfocáramos en
nuestro trabajo en equipo y terminar lo antes posible.
Después
de terminar el trabajo y de despedirse amablemente de mi madre, ella me comentó
que mi hermano y Naby salieron a pasear. “¿Así muy noche?”, le pregunté; “Así
es, así de noche, pero llegarán en la mañana para dejarte una sorpresa”, ella
me respondió como si quisiera alivianar mi preocupación, pero si por mí fuera,
quisiera que no volviera para que deje de ser una extraña molestia en toda mi
vida.
La
mañana siguiente llegó y fue uno de los peores días que jamás he sufrido. Era
de esperarme que la “sorpresita” que me iba a dejar sería otro tlacuache o
animalejo muerto envuelto en periódico para tirarlo a la basura. Pero en esta
ocasión fue una masa amorfa de sangre, venas y carne, como si fuera un corazón
mordisqueado. Admito que me tomó por sorpresa este regalito fuera de la rutina,
pero de todas formas lo guardaría en mi mochila para después tirarlo en un bote
de basura mientras mi hermano estuviera distraído.
También
me esperaba que el pulgoso desayunara cosas “extravagantes”; él comía desde
cucarachas hasta carne cruda de vaca, pero en esta ocasión estaba comiendo un
estofado de carne demasiado rojizo para ser carne normal. No quise entrar en
detalle con eso, la razón de por qué este fue el peor día de mi vida fue porque
el irresponsable de mi compañero no llegó para exponer nuestra presentación
juntos. Dicha presentación la habíamos hecho en su laptop, de haber sabido que
iba a faltar, mejor hubiera respaldado esa presentación en mi memoria USB, pero
tuve suerte de que la maestra me diera una oportunidad hasta mañana.
Estaría
haciendo mi presentación ahora mismo de no ser porque … Entré a la habitación
de mi hermano menor, para preguntarle si tomó uno de mis cuadernos con mis
apuntes, pero lo que vi fue un escenario repugnante.
Encima
de su cama rasgada y con sábanas llenas de manchas amarillas, se encontraba mi
hermano el Pulgoso abrazando a su perrita Naby mientras se besaban
apasionadamente como si fueran amantes. Él estaba totalmente desnudo, sin sus
usuales prendas con parches rotos, mientras él introducía su miembro dentro de
la cola de Naby. Con solo recordar ese fragmento, me hace sentir como si mis
jugos gástricos destrozaran todo mi estómago, pero lo que me hizo querer acudir
con usted fue el ver un cadáver lleno de partes arrancadas mediante mordiscos y
ahí pude reconocer un poco a mi compañero de equipo …
—Antes
de que me sigas contando tu corrido aburrido, solo necesito preguntarte esto
para ver si estamos en la misma sintonía ¿Entonces, aparte de follador de
perros, es también un caníbal? ¿No? —Preguntó Tony Tonic,
también conocido como el norteño idiota, sin inmutarse al escuchar su historia.
—Sí,
eso creo. Normalmente, yo le perdonaría todas sus extrañezas de no ser porque
me demostró que él si sería capaz de arruinar mi vida por no sé qué propósito. —Respondió
entre lágrimas Fernanda, quien terminó de contar su testimonio para recibir
ayuda.
—No
necesito que me vuelvas a contar toda la historia de nuevo, mi chula. ¿Qué te
hace creer que yo, el gran Tony, aceptaría ayudarte?
—Si
se lo cuento a las autoridades, no creo que serían capaces de creerme. Menos si
veo a mi madre reducir la intensidad del caso y lograr que lo liberen.
—Noto
que ese cabrón te tiene agarrado desde tus ovarios, ¿No es así, mi chula? Sería
capaz de ayudarte, pero si sabes que todo favor tiene un coste. ¿Verdad?
—Lo
sé, entiendo, puedo pagarle $10,000. —Asiente nerviosamente.
—¿Qué,
acaso estás pendeja? Eso no alcanza ni para hacerme otro diente de oro. Pido
$25,000 pesos, ni más ni menos, pero si puedes más, mejor.
—Pero
… No puedo pagar esa cantidad; necesito irme lejos lo más pronto posible.
—Haberlo
dicho antes. Si quieres, te hago el paro, te vas a la migra de forma especial y
así ya te haces una nueva vida. Solamente dame tu número telefónico para
avisarte que ya maté al puñetas de tu hermano y de paso qué indicaciones seguir
y listo. Si vas a hacer mucho drama, sácate a la verga cuando antes.
Fernanda
dudó si pagar esa cantidad de dinero a un sicario cuestionable, quien fue
altamente recomendado por una amiga suya mediante el WhatsApp, porque quería
irse fuera del país en avión, pero tomó en cuenta que el servicio de las
aerolíneas no siempre es funcional. Optó por pagar los $10,000 a Tony y le
abonaba los $15,000 en tarjeta. El trato ya estaba hecho.
II
Estos
van a ser los $25,000 pesos más fáciles en toda mi perra vida. ¿Quién necesita
terminar la prepa cuando le puedes decir hola a ser un sicario? Solo necesito
sacar mi rifle francotirador, acostarme sobre una colina angosta, pero con una
distancia lejana para que el puto no me vea y listo, un balazo en su jeta.
Quería
contactar a mi compadre del Don Juan para ver si él podía fingir ser el
conductor designado para que se la lleve lejos, solamente para que la pueda
raptar y llamar a la medusa alborotada de su madre, pero no me contesta el puto;
solo espero que no esté en cana. De todas formas, ya con asignarle que vaya a
una carretera desértica y dejarla esperando ya es más que suficiente.
Usualmente
es en esta laguna donde el puñetón suele venir a pasear con su perra amante,
literalmente. Es extraño verlo, desde la mira de mi rifle francotirador,
caminar en cuatro patas y morder el cuello a un mapache que pasaba por ahí con
sus dientes. Mi cliente no bromeaba con que era raro, creo que le debo una
disculpa a ese metalero maricón de la prepa, pero ya para luego, que se me hace
tarde.
El
viento colaboraba a mi favor, solo era cuestión de apretar el gatillo y era bam
directo a su cabeza …Pero había algo que no me cuadraba.
¿En
donde estaba su perri …
III
Fernanda
esperaba despertarse dentro de su cuarto con las maletas preparadas para irse
de su casa. Sin embargo, ella se despertó, amordazada en una silla de madera,
dentro de una cabaña abandonada en un bosque que ella no podía recordar
claramente. Frente a ella estaba el cuerpo cadente de vida de Tony Tonic con un
profundo rasguño en su espalda con huesos visibles, sobre la mesa rústica del
comedor.
Una
vez que Fernanda aclaró su visión. Ella pudo ver a su hermano sentado en la
silla enfrente, a su madre sentada a su lado derecho y Naby, quien ahora tiene
una postura humana alargada, sentada a su lado izquierdo.
—Buenos
días. En serio te querías ir en el día de tu cumpleaños, hermanita, o debería
decirte …
Su
hermano parpadeó, sus ojos dorados ahora en blanco, mientras que su piel
parecía desprenderse como si fuera un traje barato hecho en látex y se
escuchaban crujidos semejantes a los de un tronco de madera rompiéndose. Desde
su espalda emergió una figura negra, esquelética y peluda; sus dedos lucían
como cuchillas afiladas; su cola en forma de sierra movía hacia los lados como
péndulo; su rostro tenía los ojos más blancos y vacíos que las estrellas y su
boca lucía como una grotesca fusión entre el hocico de un lobo como su labio
frontal y una boca humana en la parte de su mandíbula. Su estatura era el doble
de alto a comparación mientras usaba esa piel humana.
El
cuerpo de la criatura se inclinó hacia adelante, cubriendo casi todo el cadáver
sobre la mesa, para mirar a Fernanda con sus penetrantes ojos luminosos y con
su garra izquierda frotó suavemente su mejilla, pronunciando sus siguientes
palabras que la dejarían helada de la incredulidad:
—Mi
preciada y dulce hija. Cada día parece que creces rápido.
—Eras
una pequeña cachorrita mientras jugábamos afuera antes. — Naby comentó como si
recordara viejos y alegres tiempos.
—Lo
sé, queridos padres, yo también extrañaba nuestra preciada y dulce cabaña. — Su
madre respondió para la confusión de Fernanda.
Dentro
de la mente de Fernanda era como si toda su cordura estuviera siendo carcomida
por las interminables e incesantes dudas que estaban martillando con fuerza en
su frente: ¿Por qué su hermano menor ahora se refiere a ella como si fuera su
preciada y dulce hija? ¿Por qué Naby adquirió una postura más humana, pero
conservando sus rasgos animales? ¿Por qué su madre ahora los ve como si fueran
sus padres en vez de su hijo y mascota?
El
skinwalker pudo sentir cómo esas dudas volaban sobre la cabeza de su hija como
si fueran molestas moscas. Por lo que decidió aclararle sus dudas mediante su
voz rasposa pero cálida:
—Esperamos
pacientemente un año entero para hacer de tu regreso más especial. Con gusto te
haré recordar de dónde provienes realmente. Jamás has tenido un hermano, solo
tu antiguo padre. —Cubre su pecho con su garra. — Ella jamás ha sido mi mascota;
Naby es mi fiel y hermosa esposa, por ende, es tu madre. —Apunta a Naby con un
dedo mientras ella hizo un suave saludo a su hija— Y, por último, ella jamás ha
sido tu madre, ella es tu hermana gemela.
—Si
me preguntas por qué aún no me he quitado esta piel es porque se me quedó
atorada. — Respondió burlonamente su madre … No … Su hermana gemela.
—Nosotros
hemos sido conocidos, de parte de nuestras presas, como skinwalkers. Tenemos la
habilidad de adoptar una forma animal, así como robar las pieles de nuestras
presas para hacernos pasar por ellos. Sin embargo, mientras estábamos cazando,
tú te apoderaste de una piel y la influencia sobre ti te rebasó, a tal punto
que no nos reconocías como tu familia. —Aclaró el skinwalker con algo de dolor
visible en sus ojos.
—Suerte
la nuestra que esa despreciable niña venía acompañada de su madre y hermanito,
por lo que nos fue más fácil el devorar sus carnes para despejar sus pieles sin
alertar a nadie. —Continuó Naby con un disfrute frío en su voz.
—Como
nuestra madre no prefiere usar una piel a la moda. Tuve que hacer el sacrificio
de llevar la piel de esa señora y, si bien agradezco no terminar como tú. La
piel se me quedó apretado y no quiere aflojar. —Expresó su hermana gemela en
forma de queja.
—Desafortunada
es esa familia al no disponer de una figura paterna. Tuve que estirar la piel
de esa cría para poder introducirme dentro de él para poder vigilarte de cerca,
todos dentro de esa misma casa de humanos para apoyarte, y como no quería
excluir al amor de mi vida, ya sea en forma de animal o en skinwalker yo
siempre la amo.
—Volvería
a soportar otro año devorando animales mutados por la chatarra humana con tal
de estar a tu lado.
—Yo
me mato si tengo que volver a comer de esos tlacuaches muertos que comieron
chingaderas de la basura. No hay nada como comer un jugoso oso obeso en estos
bosques.
—¡Suficiente,
ya me harté de escuchar toda esta mierda sin sentido si esto es una puta broma
elaborada, no es gracioso, pulgoso pendejo de mierda, aun si me creo esa fumada
historia! ¡¿Qué tenía que ver Arturo, mi compañero de clase, el cual ustedes
sabotearon, no solo mi proyecto sino mi puto futuro?! ¡El puto hecho de que
tuve que recurrir en llamar a ese sicario inútil por recomendación de una
estúpida amiga, ya les tenía que decir una puta señal de que yo no los quiero,
no son mi familia, ¡jamás lo han sido y prefería ser arrastrada en el mismo
infierno para ser violada por demonios que estar cerca de todos ustedes freaks!
— Se desquitó Fernanda con una ira asesina.
Sin
embargo, pese a las palabras hirientes de Fernanda, su familia no se inmutó. Al
contrario, solamente sonrieron como si su hija solamente estuviera pasando por
una etapa y el skinwalker la conoce perfectamente, que ella en el fondo no
piensa así:
—Era
por eso mismo que te daba esos animales muertos dentro de tu cuarto. No eran
regalos, era tu medicina … Pero en vista de que los tirabas, tendré que
ayudarte a comer en tu cena especial de cumpleaños.
El
padre rasgó la carne de la espalda del cuerpo inerte con sus garras y, de la
carne cruda molida que yacía en su palma, la acercó directo a los labios de
Fernanda, si es que ese es su nombre real, para que comiera sin importar lo
mucho que ella se resistió inútilmente. Naby y su otra hija empezaron a comer
los brazos del humano fallecido como si fuera un pollo asado.
—No
importa qué tan lejos te vayas o qué tanto nos desheredes, la familia estará
ahí para ti por siempre … Y por siempre … Y por siempre … Hasta el final de tus
días porque te amamos mucho, Clizy.
Cuando
la carne pasó dentro de la boca de Fernanda y recorrió toda su garganta hasta
llegar a su estómago. Es ahí donde los ojos azules de Fernanda parpadearon en
el blanco absoluto.
Clizy
recordó claramente su infancia.
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